jueves, 19 de abril de 2007

Pinochet y el fin de una época

publicado originalmente el 13 de Diciembre del 2006

Hace unos días atrás el general Augusto Pinochet Ugarte dejó este mundo mortal para irse al más allá. Se fue dejando un país que aún no logra olvidar los crímenes cometidos durante su régimen militar, un país que aún no logra reconciliarse.

Si miramos hacia atrás en la Historia de Chile, observaremos lo ocurrido en la Guerra Civil de 1891. En dicha guerra el país se dividió en dos bandos, uno que apoyaba al entonces presidente José Manuel Balmaceda (Poder Ejecutivo), quien contaba con el apoyo del Ejército, y otro bando que apoyaba al Congreso Nacional (Poder Legislativo), el cual contaba con el apoyo de la Armada.

En esta revolución ganó finalmente el Congreso, instaurándose así la República Parlamentaria que duró 34 años. Sin embargo lo importante radica en que en esta ocasión el país no solo estuvo dividido institucionalmente, sino también poblacionalmente. La nación chilena se dividió en dos grandes bandos, uno que apoyaba a Balmaceda y otro al Congreso. Es triste imaginarse como una madre que tenía dos hijos -uno en la Armada y otro en el Ejército- veía como se hacían pedazos entre ellos.

Estas diferencias poblacionales no terminaron luego de resuelto el conflicto, tuvieron que pasar bastantes años (o hasta décadas) para que finalmente dichas diferencias se terminaran, y se restableciera la unidad nacional.

¿Les suena algo parecido? A mi me ha tocado conocer gente que me ha dicho que el 11 de Septiembre de 1973 se encontraba celebrando con champaña, mientras que familiares cercanos se encontraban detenidos por estar ligados a la izquierda política.

Transcurrieron 17 años de gobierno militar en el cual se cometieron una infinidad de crímenes contra los Derechos Humanos, en el cual la nación chilena volvió a estar dividida reflejando la realidad nacional de ese entonces. Afortunadamente en el plebiscito de 1989 logró ganar el NO a continuar con el gobierno de Augusto Pinochet y en 1990 asumió Patricio Aylwin Azócar como Presidente de la República, iniciándose el período de Transición a la Democracia.

Pero las heridas en el corazón de la gente no se habían cerrado. Los numerosos casos sin resolver de asesinatos y detenidos desaparecidos provocaban gritos de justicia entre la población, gritos que se han manifestado desde 1990 y que aún no logran cesar, y que lamentablemente pareciera que no fueron oídos.

Personalmente creo que el gobierno concertacionista ha hecho todo lo posible por juzgar a Pinochet por los crímenes cometidos contra los Derechos Humanos. Sin embargo cabe destacar que en Chile los poderes públicos se encuentran separados, por lo que el Poder Ejecutivo (el gobierno) no puede ponerse por encima del Poder Judicial (la Corte Suprema). Con esto quiero decir que el gobierno no pudo juzgar verdaderamente a Pinochet no porque no hubiera querido, sino porque legalmente no podía. La Corte Suprema todos estos años se excusaba de juzgar al general en un comienzo por la Ley de Amnistía, por la falta de hechos "concretos" y finalmente por su delicado estado de salud. ¿Qué Pinochet tenía "santos en la corte"? Quizás sea una interrogante que nunca podamos responder con certeza.

Ahora que Pinochet ha muerto, el ex dictador se fue sin que pudiera ser juzgado por lo que realmente hizo. Es una pena ver como la justicia que tanto reclamaban cientos de chilenos nunca pudo llegar, y que probablemente nunca puedan volver a saber algo acerca de sus seres queridos. Esta es una mancha que posiblemente se mantendrá en el corazón del país por muchos años más.

Pero hay algo rescatable acerca de la muerte de Pinochet. Profundamente creo este es el primer paso a que realmente se termine el odio y los rencores que hoy en día asolan nuestro país, y se logre la tan ansiada reconciliación nacional. Es la oportunidad que tenemos para finalmente dejar de mirar hacia el pasado con ojos llorosos, y comenzar a mirar hacia el futuro para lograr el tan ansiado desarrollo nacional.

Quisiera terminar citando una frase que dijo un profesor de Historia el cual conocí hace apenas unos pocos días, la cual encontré bastante interesante.

"Para mejorar el futuro del país no hay que mirar ni hacia la izquierda ni hacia la derecha, sino que hacia adelante." - Sergio Guim

Saludos

Javier A. Muñoz Saguas

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